Tuve la suerte de contemplar en persona esta escultura del italiano Antonio Canova, una de mis favoritas, la pasada semana santa, cuando en el marco de un viaje fugaz a París, estuve visitando el museo del Louvre. Siempre he sentido una profunda atracción por la armonía de este grupo escultórico y por ello he querido investigar su origen.
Psique (alma en griego) era una princesa, la menor de tres hermanas, tan hermosa que se la comparaba con Afrodita, a tal punto que la gente prefería tributar sus honores a la princesa que a la diosa del amor. Afrodita encolerizada ordenó a su hijo Eros que en forma de monstruo horrible acabara con Psique. Los dioses ordenaron al rey que abandonara a Psique a la suerte del terrible monstruo, y el mito cuenta que aquella noche, en contra de lo esperado, el Céfiro ( viento del oeste mensajero de los dioses) la condujo hasta un hermoso prado florido en el que se levantaba un palacio dorado. Con la oscuridad acudió un ser misterioso y ambos disfrutaron de una noche mágica. Gozaron así de varias noches. Antes de que la luz del día lo sorprendiera el monstruo se alejaba y Psique nunca lo veía. Ella suponía que su amado era un mosntruo, pero no percibía ninguna deformidad en él, todo era perfecto.