En 1989 un profesor de Economía y músico no profesional, Gerard Bekerman, creó un concurso internacional para amateurs de piano. Su propóstio fue, y sigue siendo, reconocer la valía de aficionados de alto nivel que estudian y disfrutan de este instrumento, al tiempo que mantienen una actividad profesional distinta.
En esta edición, el tercer premio ha sido compartido por una estudiante francesa de abogacía y un analista financiero londinense; el segundo puesto ha recaído sobre un médico estadounidense y el que ha conseguido alzarse con el primer premio es un estudiante japonés de bioquímica.
El premio son 3,000 eruos - un pico

- y la oportunidad de dar un concierto con orquesta - un lujo